Delícies del Berguedà nace en 2011 de la mano de Joan Maria Sala, con una vocación muy clara: ofrecer una oportunidad real de inserción laboral a jóvenes y adolescentes con patología dual —trastorno mental y adicciones— que encuentran grandes dificultades para acceder a un trabajo estable y una vida normalizada.
Ese mismo año se construye nuestro obrador en Cercs, y con el apoyo de la Fundació Alícia definimos la esencia de nuestro producto: un yogur artesanal, de máxima calidad y hecho con leche fresca de proximidad. A principios de 2012, empezamos a comercializar nuestros yogures bajo el nombre Delícies del Berguedà.
Desde finales de 2019, formamos parte de la Fundación Horitzó del Berguedà, entidad con más de 40 años de historia dedicada a la inserción social y laboral de personas con trastornos de salud mental y en riesgo de exclusión social. Esta integración nos ha permitido consolidar el proyecto y ampliar nuestro impacto social en la comarca.
La calidad de nuestros yogures comienza por su origen: utilizamos leche de dos granjas familiares que comparten nuestra manera de entender el campesinado y el respeto por el producto. Cal Gris (Avià) nos proporciona la leche convencional. Ecofranch (Montferrer, la Seu d'Urgell) nos suministra la leche ecológica.
En ambos casos, la leche pasa como máximo 36 horas desde el ordeño hasta la elaboración, manteniendo un valor nutricional y una frescura excepcionales. No hacemos mezclas ni procesos de homogeneización innecesarios, para preservar toda su calidad natural.
Las mermeladas artesanas que utilizamos provienen de Casabella Natura, una empresa familiar de Olvan que elabora recetas exclusivas para nosotros. Juntos compartimos una misma filosofía: trabajar con productos de proximidad, respetando los ciclos naturales y poniendo en valor la calidad del territorio.
Hoy, seguimos creciendo fieles a esa idea inicial: hacer yogures buenos que también hacen bien —a quien los come, a quien los produce y al territorio que nos da vida.